Un padre mata a su hijo en ‘World of Warcraft’


Los MMO siempre son fuente de curiosas historias. ‘World of Warcraft’ sobre todo. Con siete millones de usuarios activos y más de diez años en marcha, se acumulan en su mundo toda clase de historias de lo más rocambolescas.

Aprovechando una de esas historias, repasaremos un tema del que ya hablamos aquí: la adicción a los videojuegos. ¿De qué manera puede conseguir un padre que su hijo deje de jugar a ‘World of Warcraft’? La respuesta es sencilla: contratar a unos sicarios que acaben con el avatar de su hijo. Esto es lo que ha ocurrido. A continuación, toda la historia.

Es de sobras sabido que existen sicarios en ‘World of Warcraft’. Uno puede contratarlos en la vida real para que, dentro el juego, ejecuten tareas determinadas. Y esto es lo que hizo un padre para que su hijo dejara la adicción al juego. Contrató a un grupo de matones para que acabaran con el avatar de su hijo en ‘World of Warcraft’.

Tras haber dejado su trabajo, este chaval se entregó con cuerpo y alma al mundo de Warcraft, y para solucionarlo, su padre quiso alejarlo del juego asesinando a su personaje. Sin embargo, la cosa no salió muy bien, porque el chico volvió a reincidir.

Las adicciones ocultan problemas subyacentes

Este chico, incluso, llegó a descubrir el plan de su padre para matarlo. ¿Cómo? Muy sencillo: preguntando a sus asesinos por qué habían acabado con él.

Se habla mucho de las adicciones, y como ya hemos comentado en esta página, los expertos dicen que en el caso de los videojuegos las adicciones ocultan otra clase de problemas subyacentes que probablemente tengan que ver con la vida íntima del afectado en el mundo real y con las personas que lo rodean.

Los sicarios no sirvieron, aunque tal vez hubiese servido un mejor clima familiar, mayor comprensión o entendimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.