Crítica y análisis de ‘Elite: Dangerous’


El mundo de los simuladores espaciales llevaba más de una década algo falto de novedades realmente importantes. Viejas glorias como Chris Roberts, creador de la saga Wing Commander, o David Braben, creador de la saga que hoy nos ocupa, vagaron durante muchos años en busca de financiación para sus ideas de juegos. Y sólo gracias a kickstarter ha logrado reunir el dinero necesario para desarrollarlos. Hoy nos ocuparemos de ‘Elite: Dangerous’.

‘Elite: Dangerous’ y ‘Star Citizen’ competirán por alzarse con el cetro en el mundo de los simuladores espaciales. De momento, os ofrezco una crítica del que ya se ha puesto a la venta: ‘Elite: Dangerous’. A continuación, comentarios de mi experiencia de juego, un análisis, vídeos del gameplay y más.

Cuando hablamos de un simulador espacial nos referimos a un juego en el que encarnamos a un piloto de una nave espacial. En el caso de ‘Elite: Dangerous’ nos encontramos en el año 3.300, la humanidad está muy avanzada y hay diversas facciones: Federación (democrática), Imperio (monárquica/dictatorial) e Independientes (anarquistas, agentes libres, piratas, etc).

Empezamos el juego en el hangar de una base a bordo de una pequeña nave y, a partir de ahí, libertad absoluta. Podremos ser comerciantes, mercenarios, exploradores o lo que queramos. No hay una línea argumental central pero sí una serie de factores a tener en cuenta: podremos realizar diversas misiones para las diversas facciones y estas nos ofrecerán dinero a cambio y reputación.

‘Elite: Dangerous’ se juega en un mundo abierto online y persistente que pretende representar la Vía Láctea. Su principal baza: hay 400.000 millones de sistemas solares que explorar. Esta cifra es completamente verídica y no sabemos si alguien podrá explorar la galaxia por completo en algún momento.

400.000 mil millones de sistemas solares

Presentado así, el juego parece a primera vista vasto y lleno de posibilidades. Y es cierto. Pero también es cierto que el juego acaba de lanzarse y que todavía hay muchos bugs, a finales de diciembre de 2014, que corregir. Por ejemplo, hay escasez de misiones para novatos en casi todas las estaciones espaciales.

Por otro lado, en determinadas misiones hay tal cantidad de gente participando al mismo tiempo que es imposible conseguir el objetivo. Por ejemplo, en una misión cuyo objetivo es derribar a cuatro cargueros encontré en el sistema solar donde se desarrollaba más de veinte naves de otros jugadores y ningún carguero que destruir, de modo que resultaba imposible completarla.

Aun así, son males menores que se subsanarán con el tiempo, y de momento Frontier está ofreciendo actualizaciones cada pocos días con nuevos contenidos, nuevas naves y nuevas misiones. La diversión está servida.

Pilotaje de la nave y apartado gráfico

Merece una mención aparte el apartado gráfico: sobresaliente, realista y conmovedor. El espacio profundo como nunca lo habrás visto. Lo que podría mejorarse un poco es el diseño de las naves, hay pocas y se parecen entre sí. Cuestión de tiempo nos dicen los diseñadores.

En cuanto al pilotaje de las naves: es sencillo dentro de lo que cabe, pues maniobrar en el espacio y según las reglas del espacio merece unas cuantas horas de entrenamiento. Cada nave tiene sus propias posibilidades de maniobrabilidad y el combate, en este juego, es sencillamente divertidísimo.

Los viajes entre sistemas y estaciones están muy bien resueltos (a través de agujeros de gusano e hiperespacio) pero algunos tiempos de viaje podrían resumirse para aquellos que no quieran tanta simulación. Pero una cosa es clara: pocas veces a los mandos de un vehículo he sentido la potencia de los motores como aquí, pocas veces una banda sonora ha estado tan bien milimetrada.

Un juego imprescindible con potencial para convertirse en un clásico. Veremos si las actualizaciones lo corroboran o si la cosa se queda en nada. Disponible para PC por 49,99 euros.

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