
No es casualidad que muchos videojuegos vean la luz a finales de año. Las Navidades son unas fechas idóneas para regalar y, por supuesto, para pasar horas de aventura y emoción frente a la pantalla. La siguiente entrega de ‘Tomb Raider’ iba a salir a finales de 2012. No obstante, en un comunicado reciente, Crystal Dinamics, la desarrolladora del videojuego, ha informado que tendrán que retrasar el lanzamiento hasta el 2013. Adiós a la campaña navideña.
Al menos no han dado explicaciones increíbles, como las que hace poco reproducíamos aquí de Ken Levine en relación al retraso de ‘Bioshock Infinite’. Cuando un videojuego se retrasa se debe, básicamente, a una preproducción mal hecha, que no ha sabido prever los inconvenientes surgidos, o ha planificado equivocadamente las pautas a seguir. Qué más da. La cosa es que todo retraso supone un gasto, un aumento en la inversión que no tiene por qué implicar un aumento en los beneficios.




























































